jueves, 24 de abril de 2014

Passarella vs los pocos de la San Martín que van a la cancha 1981

Junio de 1981. Los coletazos de la eliminación de River en abril de la Copa Libertadores todavía se hacían sentir. Y con furia. A lo River (?). Con una barra que abandonó al equipo durante varias fechas y con los pocos plateistas que iban sólo para insultar al equipo. Passarella no disimulaba ni un poco..
Fuente: revista El Gráfico número 3218 correspondiente al 9 de junio de 1981.

lunes, 21 de abril de 2014

El Passucci Patrón Bermúdez


3 de septiembre de 1997, Bombonera. Boca recibe a Cruzeiro de Brasil por la Supercopa y lo derrotó 1 a 0 en la que iba a ser la última edición de aquel torneo continental.
Pero aquella noche sucedía algo bastante más relevante. Tenía su bautismo de fuego con la azul y oro Jorge Bermúdez. Un marcador central nacido en Colombia, proveniente del fútbol portugués y con cero arraigo a la historia de Boca. Un don nadie en aquel momento podríamos decir.
¿Y cuánto le demandó al Patrón entender de qué se trataba esta historia nacida en 1905? Apenas 6 segundos. Según Closs 8 segundos. Pero el cronómetro en la pantalla no deja margen de duda. Movieron del medio y ni bien los brasileros intentaron pestañear salió Bermúdez del fondo a cortar por lo sano. Como debe ser.
El Patrón jugó un muy buen partido e hizo el gol del triunfo con un cabezazo furibundo en las narices de Dida, pero aquella jugada a los 6 segundos es con la que nos queremos quedar. Porque es muy simbólica para nuestra forma de ver.
Hemos visto y vemos a jugadores que necesitan meses y meses de adaptación. Algunos, años. Jugadores que deambulan 40 o 50 partidos como titulares y jamás terminan de entender que si las cosas no les salen hay que arremangarse y hacer respetar la camiseta de Boca con esfuerzo. Tipos a los que evidentemente no les sale en forma espontánea transpirar nuestra camiseta.
Por eso casos como el del Patrón merecen toda nuestra admiración y respeto. Tipos que no necesitan seis meses de adaptación sino seis segundos. Que llevan adentro el fuego sagrado necesario para ponerse nuestros colores. Tipos hechos a la medida de Boca. Condición para la cual Bermúdez nos demuestra que no hace falta nacer en el Argerich o vivir toda la vida en Iberlucea y Suárez. Sólo entrar al campo de juego y dejar todo por nuestra camiseta. Como hizo siempre Bermúdez. El Passucci Patrón Bermúdez.

sábado, 19 de abril de 2014

La Orden del Barro no olvida a sus héroes

Así como un día el Toti Veglio fue condecorado por la Orden del Barro por su labor ante Huracán,  nos parece justo recordar también a todos aquellos héroes de la azul y oro que supieron agregarle barro a los dos colores más lindos del mundo.
Héroes que preferimos no medir por su cantidad de vueltas olímpicas sino por los kilos de barro en su camiseta. Sinónimo del esfuerzo, la lucha y la entrega por Boca.
Para la Orden del Barro Boquense todos estos hérores valen lo mismo. Los habilidosos, rústicos, medios pelos, arqueros. Todos defendieron de cabeza dentro del barro nuestra camiseta. Lo que los hace merecedores de todo nuestro respeto y reconocimiento.
También debemos confesar algo. La camiseta de Boca nos parece hermosa. Y embarrada, mucho más.

Manteca Martinez contra Huracán, 1994.

Diego contra Racing, 1981.

Mouzo, entrenamiento en La Candela.

Gatti, Diego y Brindisi, entrenamiento 1981.

Pancho Sá y el Loco Gatti contra Huracán, 1976.

Blas Giunta.

Chapa Suñé contra Huracán, 1976.

Victorio Cocco, llega Ribolzi contra Estudiantes de Buenos Aires, 1978.

Toti Veglio y Ruso Ribolzi contra Huracán, 1976.

Navarro Montoya contra Gimnasia, 1992.

Pepi Ovide contra Huracán, 1976.

Quique Hrabina contra Wanderers, 1986.

Chino Benítez contra Platense, 1982.

Muñeco Outes contra Estudiantes, 1980.

Blas Giunta contra Newells's, 1991.

Cacho Córdoba contra Estudiantes, 1980.

Marito Zanabria.

Veglio y Mastrángelo contra Cruzeiro, 1977.

Tapia contra Argentinos Jrs, 1986.

Loco Gatti entrenando en La Candela, 1985.

Márcico y Abramovich contra Independiente, 1992.

Toti Veglio contra Unión, 1976.

Blas Giunta.

Chapa Suñé y Chino Benítez.

Vieja Reinoso contra Newell's, 1991.

Heber Mastrángelo y Tano Pernía contra Quilmes, 1976.

Batistuta contra Racing, 1991.

Loco Gatti contra Unión, 1976.

Roberto Passucci contra Huracán, 1985.

jueves, 17 de abril de 2014

Juicio passucci al "A ver, a ver los jugadores"

La Passucci es un grupo heterogéneo de hinchas. Distintas edades, diferentes extractos sociales, diversas ideas políticas, pero con una base sólida e innegociable que es el respeto a la esencia, las tradiciones, la identidad y la historia de Boca. El respeto absoluto a todos aquellos que transpiraron la camiseta en una cancha y a los que dejaron la garganta en una tribuna. 
Este jueves de feriado nos obligó a una reunión de urgencia debido a un tema que fue trending topic (?): ¿estuvo bien el cantito "A ver, a ver los jugadores..." gritado el miércoles faltando 5 minutos para los 90 reglamentarios? 
Hubo posturas encontradas. Hubo quienes eufórica y vehemente defendieron una postura y criticaron la otra. También estuvieron los que intentaron encontrar un punto medio. Y los que no lograron tomar partido.
De los 12 Apótoles de La Passucci, hubo dos que tomaron las posiciones más radicales y aquí quedan expresadas estas visiones.

Passucci 9: "Yo no canté a ver, a ver los jugadores"
Señor Juez. Soy culpable. Yo soy parte de los que saltaron a gritar dale Boca!. Por qué lo hice?. No se, fue instintivo. Fueron milésimas de segundo. De pronto cerré los ojos y tenia 21 años menos. Tenía 23 pirulos y estaba en socios norte. De pronto no era pelado, tenía un pelo hermoso, como el del polaco Bastia, pero hermoso. Y de pronto la 12 empezaba con el  “A ver a ver los jugadores si pueden oir”. Y en esa época todos sabíamos lo que significaba. Esa canción nunca fue “un inocente y tradicional llamado al heroísmo, un grito a que los jugadores reconsideren su actitud y entiendan que están jugando con la camiseta de Boca y por ende deben dejar todo en la cancha”. Las pelotas, esa canción era la canción nexo a otro tipo de canciones. Esa canción anunciaba el “hasta acá llegamos”. Yo me daba cuenta, el de al lado, el vitalicio, las famosas negras del sector damas y hasta Tejera en la cancha murmuraba “sonamos”. Y ustedes miembros del jurado dirán, Tejera en ese momento levantaba la cabeza, se besaba el escudo y gritaba “Todos al ataque!!!! Dale Bocaaaa!!!” No señor Juez. Tejera, que jugaba para el culo, ahora jugaba para el culo pero nervioso. Porque ese es el efecto cuando una hinchada amenaza a un jugador. Porque eso es lo que históricamente significó esa canción. Una amenaza. “No jodan más, se terminó, ganen o se pudre todo.” Quizás ahora un hincha que nunca vivió esa época, no entiende qué englobaba ese tema y le da otro significado. Lo que me parece perfecto. Si analizás semánticamente cada palabra, como se ha hecho en Twitter post partido, la canción no tiene tanto problema. Pero para mi esa canción significa otra cosa. Era el nexo con la locura. Quizás exagero. Yo lo comparo con los vidrios de una fabrica. Basta que un pibe rompa un vidrio de los 200 para que al toque los vayan rompiendo todos. No quiero ese primer vidrio roto. No quiero dar ese paso. Hoy el 100% de los hinchas de Boca aseguran que no son ni serán “River”, que no se va a putear masivamente, que jamás se cantará el “Jugadores” pero les aseguro que siempre hay un primer paso. Y esa canción es ese primer paso. La canción. Silbidos. La camiseta de Boca se tiene que transpirar. Ese es el orden. Son pasos, lejanos, en 2 fechas o en 2 años pero pasos al fin. Veo que un miembro del jurado me mira con cara de: “Y cuál es el problema salame? Estos tipos no se matan por la camiseta hay que hacerles sentir el rigor, meterles un dedo en el culo, que entiendan que están en Boca. Saben cuál es el problema? Que no sirve para nada. Solo sirve para una sola cosa. Sirve para que el hincha se saque la mierda de encima. La bronca, la frustración, el odio. Solo le sirve al hincha nada más. Es catarsis pura. Al jugador no le llega. En 2 meses como mucho la mayoría estará en otro lado, Riaño siendo puteado en Racing y el Burrito silbado en Velez antes de llegar por fin a River en el 2016. Amenazar, putear o silbar no sirve para nada. No le sirvió al Boca de Menotti del 93, ni al River que tenía que ganar un partido de los últimos de los 7 para no ir a la promoción. (Hay risas en la sala, el juez golpea pidiendo silencio, decido no hablar de los encapuchados en el partido de ida con Belgrano). No le sirvió a ningún equipo del mundo. Ni siquiera al Barcelona, los putearon por quedar afuera de la Champions y a los días perdía la final de la copa del rey.
Pongámosmos en la cabeza de Grana. La gente se pone loca, andá al frente, meté, faltan 4, ganemos, A ver, a ver los jugadores, daaaale boludoooo, corré!! El mira al banco, Bianchi no quiere que pierda su posición. Grana qué hace con el ambiente caldeado? Por un segundo imagina que va al ataque salta mete un frentazo y nos da el gol del triunfo, se trepa al alambrado, yo me abrazo con el pepsicolero, con 2 turistas colombianos, todos lloramos. Pero al otro segundo piensa lo más probable, subo, me resbalo y de contra San Lorenzo nos hace un gol en el último minuto. Y de pronto se imagina que él es nafta y la gente son 50,000 antorchas prendidas. Grana ya no quiere subir al ataque, Grana se quiere ir a su casa, encerrarse en el baño y chuparse el dedo en posición fetal bajo la ducha.
Señor Juez, lo que pasó el otro día no fue un estadio enfrentado. El otro día el estadio estaba dividido aunque parezca redundante. No se cantaba el uno contra el otro, se cantaban cosas distintas. Un hincha le gritaba el “A ver los jugadores” a los jugadores, al Grana, al Riaño, le gritaba a la persona, a ese ser humano que nos esta haciendo pasar otro año de mierda. Catarsis pura. Como no se le puede gritar a Bianchi, por algún lado hay que explotar. Y que gritábamos los del Dale Boca? Le gritábamos a la camiseta de Grana, de Riaño, De Martinez. A la azul y oro. Otro tipo de catarsis. Gritarle a la camiseta que es lo único que nos importa. Que los Grana están de paso. Que la barra no nos va a decir cuando explotar. Que ganar es una circunstancia del juego. Que nosotros no vamos a la cancha a ver ganar a Boca, vamos simplemente “a ver a Boca”. Que a las malas las trabamos con la cabeza. Suena simplista en este mundo donde Boca tiene que ganar todo, a todos y todo el tiempo. Donde la Libertadores es lo máximo. Donde se votó a unas geishas que nos iban a llevar a Japón. Donde permitimos que se vendan gorritos rosas y que se hable de un estadio shopping. Donde ya quedó en el olvido el Boca con ratas corriendo por las plateas. Señores del jurado, les pido que no perdamos la esencia, el romanticismo, la pureza del sentimiento, eso que nos hace diferentes a todos. Les pido que crean como yo que el Dale Boca es la cura a todos los males y que no hay nada mejor, ni más positivo en todo el planeta que esas dos palabras. Eso es todo señor juez.

Passucci 5: "Yo sí canté a ver, a ver los jugadores"
Señor Juez, yo canté el "A ver, a ver los jugadores" contra San Lorenzo. Fue un desahogo. Lo reconozco. Lo canté con furia, con un nudo en el estómago y hasta dejando la garganta. Esa misma garganta que contra Belgrano en 2013 y contra Olimpo en 2011 no quiso cantar esta canción hoy juzgada y aparentemente tan temida. Pero que otras veces a lo largo de la historia cantó sin tener que dar tantas explicaciones. Como el 9 de julio de 1991 cuando promediando el segundo tiempo de la final con Ñuls se me llenaban los ojos de lágrimas con el 0-0 y fue casi un pedido de rodillas a esos jugadores que estaban en aquel barrial. Un pedido de que si tenían que morir por ganar esa final, lo hagan. Después vino el gol de La Vieja Reinoso y una piña en el mentón con los penales. Pero esa es otra historia.
Mi "A ver, a ver los jugadores" no es una amenaza a nadie. De ninguna manera, señor Juez. ¿Quién soy yo para amenazar a un jugador de Boca? Fue apenas mi grito de guerra. Al límite, es verdad. Fue pararme al borde de una cornisa y gritar que esa camiseta que tanto amo tiene que ser defendida tirándose de cabeza en todas las pelotas, en todas las canchas y con todos los rivales. Y no dando pases atrás y jugando como si fuera un entrenamiento.
Mi "A ver, a ver los jugadores" fue el último recurso que me quedó tras 52 fechas de torneo local en donde veo a un Boca que es cada vez menos Boca. Porque señor Juez, usted debe reconocerme que esto no es Boca. Nada más lejano del Boca que me enamoró de niño. Donde también perdiamos y perdíamos todos los domingos pero en el que nuestros jugadores salían del campo de juego embarrados, sangrando y hasta agarándose a piñas en amistosos, como hizo Hrabina en Misiones la tarde que Guaraní AF nos metió 6. Un Boca que más allá de jugar bien o mal, luchaba siempre. Este Boca de las últimas 52 fechas se entrega mansito. Baja los brazos. Y rompe el mandamiento número uno. Hacerle frente a la adversidad.
Mi "A ver, a ver los jugadores" de ayer no fue sólo un desahogo. Señor Juez, a mi me enseñaron que por ser de Boca mi aliento en la tribuna es el más fuerte del mundo y por supuesto les llega a los jugadores. Y tal vez pecando de romántico fue la única manera que encontré de intentar hacerles saber a este grupo de jugadores algo que me da la sensación que hace falta refrescar. Que con la camiseta de Boca es ganar o morir. ¿Hace falta decir que "morir" es una metáfora? Morir en el campo de juego es dejar la vida. ¿Hace falta decir que "dejar la vida" es otra metáfora? OK, dejar la vida es trabar de cabeza en todas las pelotas divididas. Es luchar a brazo partido para defender la camiseta azul y oro. Algo que lamentablemente no sucede desde hace 52 fechas y duele que así sea. Y duele más que se haya hecho costumbre.
Muchos Boca han jugado con esa canción de fondo. Los de Cai Aimar, Habegger, Pastoriza, Menotti, Tabárez, Falcioni y hoy le tocó a un Boca dirigido por su entrenador más exitoso. Muchos jugadores han jugado con el "A ver, a ver los jugadores" sonando. Desde los Márcico, Maradona y hoy Riquelme hasta los Raúl Peralta, Domenech y Rudman. ¿Que el cántico puede poner nerviosos a algunos jugadores? ¿Y si es al revés? Y si ver un Boca entregado durante 52 fechas ha logrado ponerme nervioso a mi? ¿No puedo cantar que con mi camiseta es ganar o morir?
Este cántico, señor Juez, yo no lo veo como una amenaza sino como una declaración de principios en momentos donde el agua empieza a llegar al cuello y no hay miras de ver un volantazo salvador.
Por supuesto en esto nadie tiene la vaca atada ni verdades reveladas. Cada uno lo vive a su manera y como puede. Sin recetas. En mi caso, permitiéndome pararme en esa cornisa imaginaria y gritar con toda mi alma que con esa camiseta puesta es ganar o morir. Así me lo ensañaron. Así lo leí en los libros de historia. Así debe ser siempre y para toda la eternidad.
Para mi, 52 partidos de un Boca tibio y tan light es tener el agua al cuello. Porque si se negocia la actitud no nos queda absolutamente nada del Boca que aprendí a amar. Sobre todo en tiempos donde ya se negociaron los colores y hay muchas ganas de negociar la Bombonera. Nos queda únicamente la actitud. ¿También vamos a dejar que nos la roben? ¿Un Boca sin garra durante 52 fechas no es parecido a cualquier otro equipo dejando de ser justamente Boca? Mi Boca, aunque me lo vistan de rosa o violeta y lo hagan jugar de local en un Estadio Shopping, seguirá siendo por siempre el que, por lo menos, deba ganar o morir dentro de un campo de juego. Y no tengo más por decir Señor Juez. Yo canté la canción durante 120 putos segundos. No fue premeditado. Me salió cantarla y la sufrí. Y si tengo que pagar las consecuencias, lo haré.



No hay una conclusión. Tampoco se trata de establecer qué está bien y qué mal. Los dos lados tienen razón y lo peor que nos puede pasar es que se enfrenten. Son dos visiones y un mismo sentimiento, el amor a
Boca, y una misma creencia, qué es el límite, qué no se puede cruzar al otro lado.
Podríamos centrarnos en cuestiones semánticas de si "morir" significa "ganen o los vamos a matar a todos" o "ganen o dejen la vida por intentarlo", o como en la época de Mussolini "Ganen o sino 'crash'" (se refería a la Selección de Italia en el Mundial 1934, si no ganaban, literalmente iban a la guillotina. Ahí no había metáforas). O en si no hay que cantar lo que la barra indica (y en ese caso tampoco deberíamos seguirlos con el "Boca, mi buen amigo").
Dejamos expuestas nuestras diferencias internas, esperamos los comentarios de los seguidores de La Passucci para saber qué piensan pero siempre con el firme convencimiento de nuestro amor por Boca.

miércoles, 16 de abril de 2014

La hinchada de Boca respaldando en La Plata 1990



8 de octubre de 1990, cancha de Gimnasia. Por la octava fecha del Apertura 90, Boca visitó el Lobo en el Bosque. Ni tres fechas sin victorias, dos derrotas consecutivas, una de ellas con River, lograron frenar al Jugador Nro. 12 que pobló masivamente aquel lunes a la noche sus tribunas. Lunes donde los cortes de luz también podrían haber espantado a unos cuantos. Pero no.
Si se habla de apoyar al equipo en los momentos adversos, ahí estará siempre la hinchada de Boca. Llenando sus tribunas, llevando sus banderas, tirando papelitos y alentando a nuestros colores.
Como en aquel 1990 donde la campaña de ese Boca de Aimar empezaba a hacer agua y los años sin títulos locales llegaban a 9.

lunes, 14 de abril de 2014

Carta de Rattín a la hinchada de Boca 1975



Noviembre de 1975. Tras perder 5 a 3 con San Lorenzo en la Bombonera y quedar eliminados del campeonato Nacional, un nuevo año sin títulos se iba, sumando ya por aquel entonces cinco.
Y Rattín decidió escribir una carta que evidentemente le sirvió de catarsis. Carta que por ejemplo hoy en 2014 está más vigente que nunca. ¿Por qué? Porque el Rata habló con su corazón boquense. Un corazón azul y oro preparado para hacerse más fuerte en la adversidad y en los momentos esquivos (click para ampliar).
Fuente: revista El Gráfico número 2929 correspondiente al 26 de noviembre de 1975.

Gracias al Passucci Diego

sábado, 12 de abril de 2014

Ramón Díaz silbado por la hinchada de River y Passucci lo defiende 1981


1 de noviembre de 1981, estadio Monumental. Por la primera ronda del Nacional, Boca visita a River y termina rescatando un milagroso empate tras el 2 a 2 convertido por Diego de penal en la última jugada del partido. Pero acá lo que nos convoca es otra cosa (?).
Promediando el segundo tiempo, el DT millonario Don Alfredo Di Stéfano, tuvo la brillante idea de reemplazar a Ramón Díaz. Decimos brillante porque la salida de Díaz nos regaló una estruendosa silbatina de La -1 para con su delantero goleador. ¿Por qué? Vaya a saber Dios. Siempre tendrán un motivo a mano para silbar a un jugador propio.
El tema es que tuvo que salir Passucci a bancarle los trapos al riojano. Si será grande Roberto, si le sobrará paño y espaldas, que no se le cayeron los anillo para poner el pecho por Díaz..
Fuente: revista Súper Boca número 10 correspondiente al 3 de noviembre de 1981.

martes, 8 de abril de 2014

Despedida al equipo con cánticos hostiles, silbidos e insultos 2010


29 de marzo de 2010, estadio Monumental. River cae derrotado 1 a 0 ante Argentinos Juniors por la fecha 11 del torneo Clausura. Y esas plateas y populares, esta vez con bastante público, despidieron a sus jugadores con cantos hostiles, silbidos e insultos. Como tantas veces hizo a lo largo de la historia. Nada de alentar en las malas como nos quieren hacer creer.
Este post va dedicado a JOACOMILLO14 quien por mail nos pidió que la cortáramos de subir notas de hace 20 años. El año 2010 esperamos que sea del agrado de nuestro lector y colme sus expectativas de ver material nuevo de La -1. 

Discurso del Toto Lorenzo en La Glorieta de Quique 1977






Tras el empate 1 a 1 con el Deportivo Cali en la Bombonera y la clasificación a la final ante Cruzeiro abrochada, Juan Carlos Lorenzo fue agasajado a la salida de la Bombonera en La Glorieta de Quique, el referente (?) máximo de la barra de Boca por aquellos años.
La fiesta, con mucho de improvisada, terminó con el Toto dando un emotivo discurso a los boquenses presentes aquella noche en ese ícono de la mística de Boca.
Y aquellas palabras de Lorenzo no hacen otra cosa que reflejar una de las patas de nuestro ADN. La influencia de la gente de Boca para con el equipo. La comunión hinchada / jugadores que nos caracteriza y destaca como no pasa en ningún otro club. Y que así sea por siempre.
Fuente: revista Todo es Boca número 22 correspondiente al 24 de agosto de 1977.

domingo, 6 de abril de 2014

La hermosa danza de un pueblo 1989

La Supercopa obtenida por Boca en 1989 no sólo cortó 8 años de sequía absoluta en cuanto a éxitos deportivos. Desató un festejo interminable en la hinchada de Boca. Y dio lugar a manifestaciones de todo tipo. Como estas palabras escritas para la ocasión y a las que queremos rendiel un humilde homenaje.
En esa epóca no había Copas Libertadores ni campeonatos locales para festejar. Pero había algo tan o más importante. Convicción en seguir escribiendo nuestra historia respetando la identidad boquense (clic para ampliar).
Fuente: revista El Gráfico edición especial número 60 correspondiente a noviembre de 1989.

Gracias al Passucci Carlos Guajardo

miércoles, 2 de abril de 2014

A nosotros nos motiva ser de Boca

Un 1 de abril, hace 109 años, allá por 1905, imaginamos la tremenda excitación de un grupito de muchachos que se salían de la vaina por llevar a cabo un sueño. Sueño que tendría su puntapié inicial 48 horas después en la plaza Solis y arrastraría a millones y millones de personas desde ese día y para toda la eternidad.
Es por ese motivo que decidimos juntarnos este 1 de abril de 2014 y sentar un precedente. Porque así como el 3 de abril debe ser festejado como el cumpleaños de nuestro Boca, no queremos olvidar que antes de ese 3 de abril hubo un sueño en marcha. Un sueño que nació en la cabeza de alguien, creció en los corazones de unos cuantos y se llevó a cabo contra viento y marea. Y la gente que lucha por llevar a cabo un sueño, lo hace realidad y moviliza a otros merece toda nuestra admiración.
Esta reunión tranquilamente se podría haber hecho en un salón, una pizzería o en un tenedor libre chino (?). Pero no. Quisimos que sea en el club, al pie de la Bombonera. A metros de Casa Amarilla. Allí donde nos sentimos como en nuestra casa. Porque es nuestra casa.

Citada a las 21 hs, la gente fue llegando de a poco. Algunos muy de a poco (?) y antes de tomar asiento en las mesas prolijamente embanderadas de azul y oro, se charló largo y tendido. Con toda la seriedad que ameritaba el evento. 


Como empezó a picar el bagre hubo corridas para asegurarse una silla lo más cerca posible de las parrillas. Cosa que trajo algunos incidentes que no pasaron a mayores. Nada que no pudiera arreglarse a empujones y manotazos. Como gente civilizada que somos (?).


A excepción de Roberto y de Quique, claro, que fueron obligados a sentarse a la cabecera de todo.


La gente empezó a comer, charlar, a tomar, a tomar y a seguir tomando. Pero todo bajo control (?).


Hasta que nuestro héroe pidió la palabra y en 5 minutos habló directo a nuestros corazones. ¿Qué dijo? Que esta lucha por la mística e identidad de Boca debe seguir más fuerte que nunca para que nunca dejemos de ser un club de puertas abiertas a socios e hinchas sin distinción. Simple, claro, contundente.




Ahora viene la mejor parte. En estas fotos que usted verá a continuación hay socios de Boca y no socios. Hay adoradores del Boca de Bianchi y adoradores del Boca de Falcioni. Hay hinchas que sostienen que Riquelme debe seguir jugando hasta cuando quiera e hinchas que sostienen lo contrario. Hay palermistas, gaguistas, forlinistas, orionistas y hasta defensores de la línea de 3 por sobre la línea de 4. Tampoco faltaron los que hablaron maravillas del Pochi Chávez y del Tata González. 
Gente que comparó un gol de Caneo en Quilmes con el de Diego a la Juve jugando para el Napoli. Hinchas que van a la cancha hace años y otros que no pueden ir. Están los que rankeaban de visitante y los que jamás pudieron hacerlo. Seguramente había adeptos al kirchnerismo, al PRO, a UNEN, al Partido Obrero y por qué no a la UCR.
Había vegetarianos que se llevaron su propia ensalada y los talibanes del asado.Posta. Gente que tomó gaseosa, otros que tomaron cerveza, hubo vino y gracias a Dios (?) hubo sifones para los que amamos la soda.
Y llegó un momento de la noche en el que todos quisimos fundirnos en un abrazo. Todos. A 48 horas de haber perdido contra River en la Bombonera nos abrazamos fuerte y nos dimos cuenta que estando todos juntos, vestidos de azul y oro y en el club que tanto amamos, somos felices. 
Cantamos, saltamos y nos dimos cuenta que nuestra pasión no sólo no desciende. Nuestra pasión no necesita de ningún video motivador. A nosotros nos motivan nuestros colores. Nos motiva ser de Boca. Y nuestra pasión va más allá de nuestras diferencias. Nuestra pasión nos une y por supuesto va más allá de una derrota circunstancial contra cualquier equipo. Sea de la A o de la B.





No todo fue color de rosa un cuento de hadas. Entrada la madrugada y al borde de la pileta, el lugar ideal para que empiece un show de anécdotas y termeo a tres manos, hubo algunos desbordes. Pero como nos sobran códigos, a la única foto que nos animamos a publicar le blureamos las caras. Las demás fotos serán borradas hoy mismo. Era eso o mandárselas por mensajito privado a los periodistas de Olé para que metan una tapa. Así que preferimos borrarlas.


Fue una gran noche. Que nos encolumna atrás de un sueño. Que Boca nunca deje de ser Boca. Mirá con qué poquito nos conformamos. O con cuánto. Según como se mire.
Porque estamos convencidos que si Boca sigue siendo Boca todo lo demás viene solo. Y para que nuestro sueño se cumpla creemos necesario estar todos unidos. Juntos. Más allá de diferencias personales que por supuesto las habrá.
De eso se trata. De ir todos juntos por la vida trabando de cabeza para mantener aquel sueño de 1905 más vivo que nunca. Dejando en claro que a nosotros nos motiva, tanto en el triunfo como en la derrota, el solo hecho de ser boquenses. Sin dudas, lo más hermoso que nos pudo pasar.